WASHINGTON, D.C. – En una votación que refleja la profunda división partidista en el Capitolio, la Cámara de Representantes aprobó este martes 10 de febrero de 2026 el proyecto de ley conocido como «Save America Act». Esta iniciativa, impulsada directamente por el presidente Donald Trump, busca establecer como requisito obligatorio la presentación de una identificación oficial con fotografía para participar en elecciones federales, bajo el argumento de blindar el sistema contra el fraude. A pesar de su aprobación en la Cámara Baja, la propuesta enfrenta ahora un muro legislativo en el Senado, donde los números no parecen favorecer al ala republicana.
El proyecto de ley pretende estandarizar a nivel federal reglas que actualmente varían según el estado, obligando a presentar una identificación con foto emitida por el gobierno para el voto presencial y exigiendo adjuntar una copia de dicha identificación al enviar boletas por correo. Los promotores aseguran que estas medidas son cruciales para prevenir prácticas fraudulentas y restaurar la confianza electoral. La medida pasó con un margen estrecho de 218 votos a favor contra 213 en contra, destacando el apoyo del demócrata Henry Cuellar como el único miembro de su partido en votar con el bloque republicano.
Por su parte, la Casa Blanca calificó la legislación como sensata y citó estudios que señalan un amplio respaldo ciudadano a la exigencia de documentos oficiales. No obstante, el camino en el Senado es difícil, ya que los republicanos solo cuentan con 53 escaños y necesitan 60 para evitar el bloqueo, sumado al rechazo interno de legisladoras como Lisa Murkowski y Susan Collins. Al mismo tiempo, organizaciones civiles advierten que la ley podría silenciar a millones de ciudadanos, señalando que gran parte de la población carece de pasaporte o enfrenta dificultades burocráticas, como el caso de millones de mujeres cuyos nombres legales no coinciden con sus certificados de nacimiento.
La aprobación de la «Save America Act» en la Cámara representa una victoria simbólica para la agenda de Donald Trump, aunque su viabilidad real depende de una negociación compleja en la Cámara Alta. Mientras los republicanos apelan a la integridad electoral para movilizar a su base, los críticos ven en esta medida un intento de supresión de voto que podría terminar en desafíos legales debido a la soberanía que tienen los estados para regular sus propios comicios. El debate sobre quién tiene derecho a votar se perfila como el eje central de la política estadounidense para los ciclos electorales de 2026 y 202


