CONCORDIA, SINALOA – La tragedia que envuelve al sector minero en el noroeste del país ha tomado un rumbo definitivo y doloroso. Este lunes 9 de febrero de 2026, la Fiscalía General de la República (FGR) confirmó la identificación de cinco de los diez trabajadores de la empresa canadiense Vizsla Silver Corp que habían sido secuestrados por un comando armado el pasado 23 de enero.
Los restos fueron rescatados de una fosa clandestina localizada cerca de la comunidad de El Verde, en el municipio de Concordia. El gobernador Rubén Rocha Moya advirtió que el número de cuerpos en el sitio aún es indeterminado, por lo que no se descarta que el resto de los desaparecidos se encuentren en el mismo lugar.
Víctimas identificadas
Tras los peritajes forenses y el reconocimiento de los familiares, se confirmó el fallecimiento de:
- José Ángel Hernández Vélez (Zacatecas)
- Ignacio Aurelio Salazar Flores
- José Manuel Castañeda Hernández
- José Antonio Jiménez Nevárez
- Jesús Antonio de la O Valdez
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— FGR México (@FGRMexico) February 9, 2026
Debido a que los trabajadores provenían de distintas regiones del país, la FGR informó que los cuerpos serán trasladados a sus estados de origen en Zacatecas, Chihuahua, Sonora y Guerrero para los servicios funerarios.
Reacción de la industria y el Estado
El impacto de la noticia ha paralizado las actividades de la minera Vizsla Silver, cuyo CEO, Michael Konnert, se declaró «devastado» por la pérdida de sus colaboradores y amigos. La empresa ha puesto como prioridad el apoyo a las familias y la recuperación segura de quienes aún no han sido localizados.
Por su parte, las autoridades estatales y federales mantienen el cerco de seguridad en la zona de la fosa, mientras los colectivos de búsqueda exigen transparencia total sobre el número de restos humanos hallados, ante el temor de que la cifra sea significativamente mayor a la de los mineros secuestrados.
La confirmación de estos asesinatos marca uno de los episodios más oscuros para la industria minera en la historia reciente de Sinaloa. El traslado de los cuerpos a cuatro estados distintos refleja la naturaleza nacional de esta tragedia y la vulnerabilidad de los trabajadores que se desplazan por el país en busca de sustento. Mientras las familias inician el proceso de duelo, la presión sobre el Gobierno Federal aumenta para garantizar que la «Operación Enjambre» y las investigaciones de la FGR desarticulen las estructuras criminales que han convertido a Concordia en un territorio de fosas y terror.


