LA HABANA, CUBA – La crisis energética en la isla ha alcanzado un punto de no retorno para el sector aeronáutico. Este lunes 9 de febrero de 2026, el Gobierno cubano notificó formalmente a las aerolíneas internacionales que operan en su territorio la falta total de combustible para aviación. La medida es consecuencia directa del bloqueo energético impuesto por la administración de Donald Trump, que ha cortado los suministros vitales provenientes de Venezuela y ha presionado a otros proveedores bajo amenaza de aranceles.
Ante la imposibilidad de repostar en aeropuertos cubanos, se espera que las operaciones internacionales sufran alteraciones críticas en las próximas horas, afectando la conectividad de la isla con el mundo.
Aerolíneas en jaque y rutas afectadas
Las compañías de Estados Unidos, España, Panamá y México son las principales perjudicadas por este desabasto. Las rutas más comprometidas incluyen:
- Conexiones clave: Vuelos hacia Miami, Madrid, Ciudad de Panamá y Ciudad de México.
- Estrategias de emergencia: En crisis previas, las aerolíneas han optado por realizar paradas técnicas para cargar combustible en República Dominicana o México, lo que incrementa los costos operativos y altera los horarios de vuelo.
- Medidas de contingencia: Cuba ya ha implementado un plan de emergencia nacional que incluye la suspensión de venta de diésel, reducción de servicios hospitalarios y el cierre temporal de hoteles.
La presión de Washington: El factor Trump
La parálisis aérea se deriva de una serie de movimientos estratégicos de la Casa Blanca en el último mes:
- Corte del petróleo venezolano: Tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, EE. UU. puso fin al flujo de crudo venezolano que cubría el 30 % de las necesidades de la isla.
- Amenaza de aranceles: El 29 de enero, Trump firmó una orden para castigar a cualquier país (incluyendo a México y Rusia) que suministre petróleo a Cuba, calificando a la isla como un «peligro de seguridad nacional».
- Llamado a la negociación: Washington ha instado a La Habana a sentarse a la mesa de diálogo «antes de que sea demasiado tarde», mientras el gobierno de Miguel Díaz-Canel intenta sobrevivir a una crisis económica que ya suma seis años de hiperinflación y desabasto.
Un aislamiento logístico inminente
Cuba entra en una fase de supervivencia extrema. Sin combustible para aviones, el turismo —su principal pulmón financiero— queda herido de muerte en un momento de vulnerabilidad máxima. La notificación oficial de 24 horas obliga a las aerolíneas a decidir entre suspender operaciones o asumir la logística de escalas técnicas, lo que podría aislar a la isla de facto si los costos se vuelven insostenibles. La respuesta del gobierno cubano en las próximas semanas definirá si el país cede ante la presión de Washington o si logra encontrar una grieta en el cerco petrolero internacional.


