WASHINGTON, D.C. – La ambiciosa —y controvertida— apuesta diplomática de Donald Trump para rediseñar el orden mundial ya tiene fecha de arranque. Funcionarios de la Casa Blanca confirmaron que la Junta de Paz se reunirá por primera vez el próximo 19 de febrero de 2026 en la sede del Instituto de Paz en la capital estadounidense. El objetivo central de este primer encuentro será abordar la crisis en la Franja de Gaza y establecer un fondo multimillonario para su reconstrucción.
El organismo nace bajo un modelo de gobernanza empresarial: el estatuto otorga a Trump, como presidente de la Junta, derecho de veto y control total sobre la agenda. Además, la membresía permanente tiene un costo de mil millones de dólares, garantizando asientos a los mayores contribuyentes financieros.
Aliados y ausencias: Un mundo dividido
La convocatoria ha generado una fractura evidente en la comunidad internacional, separando a los aliados ideológicos de Trump de las potencias tradicionales:
- Asistencias confirmadas: El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, fue el primero en asegurar su lugar. A él se suman líderes de Israel, Arabia Saudita, Egipto y Argentina.
- El bloque latinoamericano: Además de la Argentina de Javier Milei, se han integrado formalmente El Salvador y Paraguay.
- El rechazo europeo: Países como Francia, España y Suecia han declinado la invitación, argumentando que este organismo paralelo debilita directamente a la ONU y las estructuras diplomáticas tradicionales.
El desafío urgente: Gaza
La reunión ocurre en un momento crítico para el enclave palestino. Aunque se alcanzó un alto al fuego en octubre de 2025, las violaciones al acuerdo son constantes. El saldo humano tras más de dos años de conflicto es devastador: el Ministerio de Sanidad de Gaza reporta al menos 72,027 palestinos fallecidos desde octubre de 2023, dejando un territorio en ruinas que requiere una inversión masiva para su recuperación.
¿Diplomacia alternativa o nuevo orden?
La puesta en marcha de la Junta de Paz marca el inicio de una era donde la diplomacia de «chequera» y las alianzas personales de Trump buscan desplazar a los foros multilaterales. Mientras los países fundadores preparan sus aportaciones de mil millones de dólares, la efectividad de este organismo se medirá por su capacidad para pacificar realmente una Gaza que sigue bajo fuego, a pesar de los anuncios oficiales. El 19 de febrero será la prueba de fuego para determinar si esta Junta es una herramienta de reconstrucción real o un club exclusivo para los aliados estratégicos de Washington.


