Ciudad de México.
Alfonso Godínez Pichardo, secretario general de la Federación de Trabajadores CTM de la Ciudad de México, ha comenzado a concentrar apoyos de distintas federaciones del país en el proceso de reorganización de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), tras la renuncia voluntaria de Carlos Aceves del Olmo a la dirigencia nacional por motivos de salud.
La salida de Aceves del Olmo dejó al descubierto una disputa interna por el rumbo de la central obrera, en un momento marcado por el relevo generacional pendiente y por las exigencias derivadas de la reforma laboral, que obliga a las organizaciones sindicales a acreditar representatividad, democracia interna y legitimidad ante los trabajadores.
En este contexto, la CTM celebrará una asamblea de disolución y reorganización el próximo 24 de febrero, la cual será organizada por Ismael Flores Cantú, secretario de la Federación de Trabajadores CTM Monterrey, de acuerdo con información interna de la central. La reunión será determinante para establecer el mecanismo de transición y definir el futuro de la dirigencia nacional.
Fuentes sindicales señalan que, ante el desgaste de los esquemas tradicionales, diversos liderazgos estatales han comenzado a impulsar la necesidad de una conducción más cercana a las bases y alineada con el nuevo marco laboral. En ese escenario, el nombre de Godínez Pichardo ha ganado presencia como un perfil que aglutina respaldo más allá de la Ciudad de México.

De acuerdo con estas fuentes, el dirigente capitalino ha sostenido encuentros con representantes de federaciones en distintas entidades, en un intento por articular una propuesta de reorganización que responda a la pérdida de interlocución que la CTM ha registrado en los últimos años.
La discusión interna ya no se centra únicamente en quién encabezará la central, sino en la viabilidad de mantener un modelo sindical que, para amplios sectores, no ha logrado adaptarse con la velocidad que exige el entorno laboral actual. Dirigentes consultados coinciden en que la ausencia de un relevo generacional efectivo podría profundizar la pérdida de influencia de la organización.
Fundada en 1936, la CTM fue durante décadas el principal referente del sindicalismo en México. Sin embargo, los cambios en la legislación laboral, la presión por elecciones internas transparentes y una base trabajadora más exigente han colocado a la central ante una definición inaplazable.
El proceso que se abrirá en las próximas semanas, y que tendrá como eje la asamblea del 24 de febrero, marcará si la CTM opta por una renovación real de su liderazgo o mantiene un esquema de continuidad. En ese debate, el respaldo nacional que comienza a articularse en torno a Alfonso Godínez Pichardo refleja la urgencia, reconocida internamente, de un liderazgo joven capaz de encarar una etapa de transformación que la central no ha logrado postergar más.


