CIUDAD DEL VATICANO. – En un enérgico llamado a la conciencia global, el Papa León XIV instó este miércoles a las naciones a mantener una vigilancia permanente para evitar que las tragedias del pasado se repitan. Durante la audiencia general celebrada en el Aula Pablo VI, el pontífice subrayó que la humanidad debe trabajar unida para garantizar que el «horror del genocidio» no vuelva a victimizar a ningún pueblo.
Un llamado contra el odio y la persecución
El mensaje del Papa se centró en la necesidad de construir una paz duradera basada en la dignidad humana y el rechazo absoluto a la discriminación:
- Alerta permanente: Pidió a la comunidad internacional estar «siempre alerta» ante los signos de intolerancia que preceden a las grandes tragedias.
- Mundo libre de prejuicios: Reclamó una sociedad global sin antisemitismo, opresión ni persecución para ningún ser humano.
- Bien común: Exhortó a los líderes mundiales a fomentar el respeto mutuo como la única vía para evitar la violencia sistemática.
“Pido al Todopoderoso el don de un mundo sin antisemitismo, sin prejuicios, sin opresión y sin persecución para ningún ser humano”, afirmó el pontífice ante miles de peregrinos.
Memoria del Holocausto: Una lección para el presente
La intervención de León XIV ocurrió un día después de la conmemoración del Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto, un evento que el Papa describió como una «ocasión anual de doloroso recuerdo».
- Homenaje a las víctimas: Recordó a los millones de judíos y personas de otros colectivos que perdieron la vida bajo el régimen nazi.
- Responsabilidad colectiva: Señaló que recordar esta tragedia no es solo un acto de duelo, sino un compromiso activo para que la barbarie no encuentre espacio en la sociedad moderna.
Agenda del Vaticano: Hacia una sociedad de respeto
Con este discurso, León XIV refuerza la línea diplomática de la Santa Sede en favor de los derechos humanos en un contexto global marcado por crecientes tensiones sociales. Al finalizar la audiencia, el Papa saludó de manera especial a los grupos de peregrinos, insistiendo en que la construcción de la paz comienza con el reconocimiento del «bien común» por encima de los intereses particulares de las naciones.


