PUEBLA, MÉXICO. – Lo que debió ser una escala aérea rutinaria se transformó en una pesadilla de violencia y desprotección. Leonardo Escobar Ramos, respetado docente de la Universidad Iberoamericana de Puebla, reapareció este lunes para denunciar una serie de abusos sistemáticos por parte de autoridades mexicanas, que incluyen una detención arbitraria, agresiones físicas que le provocaron fracturas y un periodo de desaparición forzada que lo dejó al borde de la muerte.
Detención clandestina y violencia física
El relato de Escobar Ramos es estremecedor. Según su testimonio ofrecido en conferencia de prensa, el pasado 31 de diciembre fue interceptado por elementos de la Guardia Nacional en Nuevo León. Sin que existiera un registro oficial en el Sistema Nacional de Detenciones —una grave irregularidad legal—, fue trasladado a una celda en el municipio de Pesquería. Antes de ser encerrado, el académico afirma haber sido golpeado brutalmente por los agentes, una agresión que resultó en la fractura de tres costillas, hecho que ya ha sido certificado por peritajes médicos.
Durante tres días, el profesor permaneció incomunicado. “Los mismos agentes me dijeron que no me daban el derecho a comunicarme con mi familia”, sostuvo, desmintiendo las versiones oficiales que sugerían una supuesta negativa de su parte.
De la inadmisión al abandono total
Tras ser liberado sin sus pertenencias, el académico intentó buscar refugio en el Aeropuerto de Monterrey, pero en lugar de auxilio, encontró más hostilidad. Escobar denunció que fue despojado nuevamente de sus objetos personales y «inadmitido» en la terminal aérea por razones desconocidas. La policía, asegura, lo fue alejando cada vez más del aeropuerto, dejándolo a su suerte: sin documentos, sin dinero y con un estado de salud deteriorado.
Durante cuatro días, deambuló por las calles de Nuevo León sin agua ni alimento, en una situación de extrema vulnerabilidad que él describe como un «orillamiento a la situación de calle». Su rescate llegó de forma accidental cuando una patrulla ligada a una clínica de rehabilitación en el municipio de Juárez lo confundió con una persona sin hogar y lo trasladó a sus instalaciones, donde permaneció en estado de mutismo e inconsciencia durante diez días.
Discriminación y falta de justicia
Escobar Ramos no solo denunció las agresiones físicas, sino también un trasfondo de discriminación estructural hacia la comunidad colombiana en México. Señaló que ciudadanos de su nacionalidad enfrentan controles migratorios desproporcionados y un trato diferenciado que facilita este tipo de abusos.
Recuperada la conciencia el pasado 15 de enero, el docente ha decidido alzar la voz para exigir justicia. Su caso ha encendido las alarmas en la comunidad académica y de derechos humanos, pues evidencia las fallas críticas en los protocolos de detención y la fragilidad de las garantías individuales para los extranjeros en territorio mexicano. La falta de registro oficial de su paso por manos de la Guardia Nacional sugiere una preocupante opacidad institucional que ahora queda bajo el escrutinio público.


