CIUDAD DE GUATEMALA. – Guatemala ha despertado este lunes en un silencio tenso, marcando el primer día bajo el Estado de Sitio decretado por el presidente Bernardo Arévalo de León. La medida, una respuesta contundente a la violencia extrema que sacudió al país el pasado fin de semana, busca restablecer el orden tras una serie de motines carcelarios y el asesinato coordinado de nueve agentes de la Policía Nacional Civil (PNC), un golpe que ha herido profundamente el corazón de la institución de seguridad.
El último adiós a los «héroes caídos»
A primera hora de este lunes, el ambiente en las sedes policiales era de dolor y orgullo. Con la voz entrecortada, el ministro de Gobernación, Marco Villeda, y el mandatario Arévalo, rindieron homenaje a los nueve agentes que perdieron la vida en cumplimiento de su deber. Se mencionaron nombres, edades y sueños truncados: desde jóvenes de 25 años como José Efraín Revolorio, hasta experimentados oficiales como Giovanni Darío Tecún, de 46. «Sus nombres no se van al olvido, se van con honor», sentenció Villeda, mientras el país asimilaba la pérdida de estos servidores públicos a manos de pandillas que reaccionaron con brutalidad al perder el control de los centros penitenciarios.
Una nación en pausa preventiva
Aunque el Gobierno ha enfatizado que la intención es que la vida cotidiana no se detenga, la realidad en las calles cuenta una historia distinta. Con la suspensión de clases a nivel nacional y el paso al trabajo virtual en diversas empresas privadas, el flujo de personas en la capital ha disminuido notablemente. En los mercados, la actividad es inusualmente baja; los compradores se mantienen cautelosos mientras el Ejército y la PNC patrullan los puntos estratégicos bajo las facultades del Estado de Sitio, que permiten detenciones sin orden judicial ante sospechas de terrorismo o sedición.
El pulso por el control del país
Esta crisis es el punto álgido de una pugna que inició el año pasado, cuando la administración de Arévalo decidió terminar con los privilegios de los cabecillas de la Mara Salvatrucha y el Barrio 18, trasladándolos a la cárcel de máxima seguridad ‘Renovación I’. Para el presidente, los ataques son una señal de «desesperación» de las estructuras criminales ante una estrategia estatal que está cerrando el cerco sobre ellas. «No permitiremos que la intimidación dicte el rumbo de Guatemala», afirmó tajante el mandatario en su mensaje a la nación.
El Estado de Sitio, que tendrá una vigencia inicial de 30 días, deberá ser ratificado por el Congreso en las próximas 72 horas. Mientras tanto, Guatemala se mantiene en una vigilia vigilante, donde el dolor por los agentes caídos se mezcla con la esperanza de que estas medidas extraordinarias devuelvan la paz a un país que se niega a ceder ante el terror.


