El impacto económico oculto de los océanos: el «costo social azul»

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Estudio de la UNAM y Scripps revela que el precio real de las emisiones de CO₂ es casi el doble de lo calculado; el daño oceánico cuesta 2 billones de dólares anuales

CIUDAD DE MÉXICO / LA JOLLA. — Un equipo internacional de científicos, liderado por la UNAM y la Institución de Oceanografía Scripps, ha presentado un hallazgo que podría redefinir las políticas climáticas globales. El estudio, publicado en la revista Nature Climate Change, revela que el costo económico del cambio climático ha sido subestimado sistemáticamente al ignorar la salud de los océanos.

Al introducir el concepto de «Costo Social Azul del Carbono», los investigadores demuestran que el daño a los ecosistemas marinos —desde la muerte de arrecifes hasta el colapso de pesquerías— prácticamente duplica el impacto financiero que la humanidad atribuía a cada tonelada de carbono emitida.

Costo social azul del carbono

Hasta ahora, las métricas económicas ignoraban lo que ocurre bajo la superficie del mar. Esta nueva medida busca ponerle un valor monetario a todo lo que el océano sano provee y que el cambio climático está degradando:

  • Pérdidas de mercado: Incluye la caída en los ingresos pesqueros comerciales y los daños a la infraestructura portuaria provocados por tormentas cada vez más severas.
  • Valores no mercantiles: Asigna un precio a la pérdida de biodiversidad, al valor recreativo de playas y arrecifes, y a los efectos en la salud humana debido a la disminución de nutrientes provenientes del mar.
  • Protección natural: Considera la desaparición de barreras naturales que protegen a las comunidades costeras del aumento del nivel del mar.

Cifras contundentes: el salto de los 51 a los 97 dólares

El estudio revela una brecha masiva en la contabilidad climática actual que utilizan gobiernos y empresas. Sin contabilizar el daño oceánico, el costo social del carbono se estimaba en 51 dólares por tonelada de $CO_2$ emitida. Sin embargo, al incorporar el «costo azul», la cifra se dispara a 97.2 dólares, lo que representa un incremento del 91%.

Para dimensionar esta cifra: solo con las emisiones globales registradas en 2024, el daño oceánico no contabilizado asciende a aproximadamente 2 billones de dólares en pérdidas. Según el Dr. Bernardo Bastien-Olvera, autor principal e investigador de la UNAM, «si no ponemos un precio al daño oceánico, ese daño será invisible para quienes toman las decisiones».

Desigualdad y pérdida cultural

El estudio enfatiza que este costo no se distribuye de forma equitativa. Las pequeñas naciones isleñas y las economías costeras, que dependen vitalmente del mar para su alimentación y protección, son las más vulnerables.

Además, el estudio resalta que la pérdida trasciende lo financiero. «Un dólar de daño de mercado no es equivalente a un dólar de pérdida cultural», advierte Bastien-Olvera. La desaparición de un arrecife de coral tiene un valor espiritual y de patrimonio que las métricas tradicionales no alcanzan a capturar, pero que impacta profundamente a la identidad de los pueblos.

Una herramienta para el futuro

La coautora Kate Ricke, de Scripps, subraya que esta métrica es una herramienta crucial para que la sociedad reflexione sobre los compromisos que está asumiendo. Proteger el medio ambiente implica costos iniciales elevados, pero ignorar la «factura azul» resulta mucho más caro a largo plazo. El mensaje de los investigadores es tajante: para combatir el cambio climático de forma efectiva, es obligatorio valorar el océano completo.

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