El secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña, confía en que la política exterior de la presidenta priorice el bienestar ciudadano y el respeto a la soberanía
CHIHUAHUA, CHIH. — Ante la reciente escalada en la retórica del gobierno estadounidense, el secretario general de Gobierno de Chihuahua, Santiago de la Peña Grajeda, expresó su confianza en la estrategia diplomática de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. El funcionario estatal subrayó que el motor de la política exterior mexicana debe ser el bienestar de la población y manifestó su esperanza de que los acercamientos actuales entre ambos gobiernos «lleguen a buen puerto».
Estas declaraciones surgen en un contexto de incertidumbre para la entidad, luego de que se mencionara a Chihuahua como uno de los puntos clave en los planes de acción del gobierno de Donald Trump.
Respuesta ante amenazas de incursión terrestre
Al ser cuestionado sobre las afirmaciones del mandatario estadounidense, quien incluyó a Chihuahua en una lista de estados previstos para posibles operativos terrestres, De la Peña Grajeda apeló a la institucionalidad y al derecho internacional:
- Reglas bilaterales: El secretario recordó que la relación entre México y Estados Unidos no es arbitraria, sino que está regida por normas y acuerdos diplomáticos claros que ambos países deben respetar.
- Marco constitucional: Destacó que el artículo 89 de la Constitución Mexicana (referenciado en el contexto de las facultades presidenciales) establece los principios normativos de la política exterior, como la autodeterminación y la no intervención.
- Diplomacia sobre confrontación: El funcionario estatal hizo votos para que el diálogo rinda frutos tangibles, privilegiando la seguridad y la economía regional por encima de las tensiones mediáticas.
Impacto regional y cooperación
Para el Gobierno de Chihuahua, la estabilidad en la frontera es fundamental. Santiago de la Peña enfatizó que el ejercicio de la política exterior debe garantizar la tranquilidad de los ciudadanos que habitan en las zonas limítrofes, quienes son los primeros afectados por cualquier cambio en la dinámica bilateral.
Con esta postura, el gobierno estatal se alinea al llamado nacional de unidad, confiando en que la administración de Sheinbaum mantendrá una posición firme que proteja la integridad del territorio nacional sin interrumpir la necesaria cooperación con el país vecino.


