El fin del año y los escritores

Fecha:

La vida no sabe nada de años.

Charles Bukowski

El fin de un año es un tema que ha ocupado el pensamiento de los escritores y de los poetas desde tiempos inmemorables abordando temas como la renovación espiritual, el balance de la vida, el tiempo, la esperanza, la lucha por los ideales, la proyección de una vida mejorada en todos los sentidos así como el amor, el dinero, el nacimiento o la muerte.  La lista de estas figuras involucra a Eduardo Galeano quien haciendo un paralelismo entre el tiempo y el agua de los ríos, dota de vitalidad y de misterio el transcurrir de un ciclo y el fin del año es un instante de aprendizaje en la memoria que nos ayuda a proseguir nuestro camino con mayor sabiduría; en ese sentido emana la figura de Jorge Luis Borges para quien el tiempo jugó un papel importante en su obra y quien lo aprecia como un flujo constante que se abre paso sobre todo y pese a todo, en su poema  “Final del año», se adentra en el río de Heráclito, donde todo fluye mientras algo se queda inamovible en nuestro ser. Uno de los renombrados escritores que plasmó los nuevos comienzos de manera metafórica en sus obras fue Charles Dickens quien usaba la Navidad y el fin de año para la renovación como oportunidad de redención para nuestra alma, mientras que Lord Tennyson se enfocó en la transición y el cambio festejando lo vivido, pero recibiendo las posibilidades que nos brinda el año nuevo.

Entre los poetas que se han ocupado también de reflexionar sobre el año que muere y el que nace, encontramos a Rainer María Rilke, uno de los poetas más dionisiacos que han existido y quien en su obra invita a la humanidad a vivir en plenitud, celebrando la fuerza de la resiliencia, la nostalgia por el pasado y su esperanza en el nuevo ciclo “Deja que todo suceda…” afirmó. Si se desea un estilo diferente, cínico y poderoso, Charles Bukowski dejó escrito: “La vida no sabe nada de años”. Julio Cortázar en su poema “Feliz Año Nuevo” le dice a su mujer: Mira, no pido mucho, solamente tu mano, tenerla como un sapito que duerme así contento… ¿No me prestas tu mano esta noche de fin de año de lechuzas roncas? Pablo Neruda en «Oda al primer día del año», ve el nuevo año como un explorador: Lo distinguimos como si fuera un caballito diferente de todos los caballos. Adornamos su frente con una cinta, le ponemos al cuello cascabeles colorados, y a medianoche vamos a recibirlo como si fuera un explorador que baja de una estrella. Uno de los elementos centrales durante el inicio de un año nuevo, son los propósitos. Ha sido Rudyard Kliping quien ha escrito uno de los poemas más originales en cuyo inicio a la letra se lee: He decidido que durante todo el año aparcaré mis vicios en el estante. Seguiré un camino más piadoso y sobrio y amaré a mis vecinos como a mí mismo, excepto los dos o tres de siempre a los que detesto tanto como ellos me odian. Después de leerlos y de conocer su obra, un impulso crece por saber más de ellos y de otros autores, incluso de hacer algunos propósitos o escribir ciertos deseos. Por ejemplo: deseo que en este 2026 se terminen los sicarios y haya más niños en las escuelas; deseo que la violencia se termine y que la paz vuelva a ser parte de nuestra vida y no sólo un cuento de las abuelas; anhelo que se acabe la cuota de piso y que prosperar sin miedo sea una nueva normalidad; que exista un gobierno más eficaz y humano y una ciudadanía más crítica y participativa. De hecho agregaría a mis deseos, las ganas de recuperar la libertad y la confianza en las calles, las fuerzas para creer que todo esto es posible y que mi país renazca de entre las cenizas de una bandera ya incinerada por el fuego del narcotráfico.

spot_img

Compartir noticia:

spot_img

Lo más visto