Cancún, Quintana Roo. La temporada de sargazo ha llegado a las costas mexicanas antes de lo previsto. Aunque históricamente el fenómeno comienza en marzo, en este 2026 los primeros arribos se reportaron desde enero, encendiendo las alarmas de especialistas y autoridades. Rosa Rodríguez, investigadora del Instituto de Limnología y Ciencias del Mar de la UNAM, ha sido contundente al advertir que «este año viene terrible», con proyecciones que sugieren superar las cifras del 2025, año en el que la cantidad de macroalga ya se había duplicado respecto a 2022.
El fenómeno no es menor: en enero se registraron 9.5 millones de toneladas en el Atlántico y en febrero la cifra ascendió a 13.6 millones, pulverizando los récords históricos del año anterior, que fueron de 7.8 y 4.3 millones respectivamente. Se estima que alrededor del 10% de este volumen termina impactando las costas de Quintana Roo, impulsado por el cambio climático, el calentamiento global y la acidificación de los océanos.
Estrategias de contención ante una temporada crítica
Ante el escenario adverso, los municipios costeros y la Secretaría de Marina han activado protocolos de emergencia para proteger las zonas turísticas, centrados en la contención en alta mar y la limpieza constante en tierra.
- Infraestructura de barreras: En Isla Mujeres y Puerto Morelos ya se encuentran instaladas barreras de contención. En Playa del Carmen destaca el ‘Reto Sargazo 2026’, un proyecto que implementará una doble barrera de hasta 5 kilómetros para frenar el paso de la macroalga hacia los arenales.
- Capacidad naval: La Marina ha dispuesto el despliegue del buque Natans, pieza clave de la estrategia con capacidad para recolectar más de 200 toneladas diarias de sargazo.
- Operatividad: Se ha confirmado el despliegue de una flota de embarcaciones menores y vehículos anfibios dedicados exclusivamente a la recolección y traslado del sargazo desde el agua hacia centros de acopio en tierra firme.
Un desafío climático persistente
La magnitud del arribo de este año confirma que el sargazo ha dejado de ser una molestia estacional para convertirse en un desafío estructural derivado de la crisis climática global. La combinación de mares más cálidos y el aumento de nutrientes en el océano ha creado las condiciones ideales para que el sargazo se reproduzca masivamente en el Atlántico.
El despliegue de brigadas de limpieza en 15 puntos críticos busca mitigar el impacto económico en la industria turística, principal motor de la región. No obstante, especialistas advierten que, mientras las condiciones climáticas globales no cambien, las medidas de contención física serán cada vez más exigentes para mantener las playas aptas para los visitantes.


